Foto captura de pantalla RRSS Delcy Rodríguez En un guion cuidadosamente ensayado para proyectar una normalidad que la calle desconoce, la presidenta encargada en los últimos dos meses. Según la mandataria, este indicador busca un impacto directo en la cotidianidad: «Detrás de ese número hay algo muy concreto: que una familia pueda organizar mejor sus gastos y le rindan más sus ingresos, que un comerciante pueda fijar sus precios con mayor certeza y que una empresa pueda planificar e invertir». Sin embargo, detrás de la narrativa oficial de «estabilidad», la flexibilización del esquema responde a la supervisión continua y al cerco diplomático ejercido desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos, bajo la atenta mirada de Marco Rubio. Entre los anuncios de mayor impacto social figura la eliminación de las alcabalas policiales en las ciudades para ser sustituidas por patrullajes dinámicos. Tras años de denuncias sobre puntos de control convertidos en centros de extorsión, la mandataria argumentó que «la seguridad debe garantizarse con mecanismos eficaces, profesionales y respetuosos de los derechos de las personas». La medida se suma a la propuesta de simplificar trámites burocráticos y automatizar el sistema tributario bajo el lema: «Queremos un Estado que resuelva, no que complique». Entre la retórica del «progreso» y la desconfianza del ciudadano El paquete de anuncios incluyó también aspectos clave sobre infraestructura y servicios básicos. En materia eléctrica, Rodríguez confirmó la firma de acuerdos con la firma hispano-americana IMSA para incorporar nuevos megavatios al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y ampliar la capacidad termoeléctrica. Rodríguez admitió que el trabajo en los servicios públicos «no está resuelto». Al abordar el colapso de los servicios públicos tras dos meses del doble sismo que afectó al país, la mandataria intentó atenuar el descontento popular señalando: «Sé también que para una familia que tiene dificultades con el agua, la ele
Fuente: El Informador — Ver nota original