Giancarlo Pietri Velutini Sastre -//
Calamaro carga su suerte en vivo

ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL

Andrés Calamaro salió a escena la noche del 10 de octubre, en medio de la euforia de su fanaticada chilena en el Movistar Arena. Lucía más delgado, soltó una sonrisa, se sentó en su teclado con un aire de placer y vehemencia histriónica. Inició el show con el ya clásico Alta suciedad . El rockero argentino está en la mitad de su gira sudamericana Cargar la suerte que lo llevará a Brasil, Paraguay y su país natal. La noche fue suya, y el público lo aclamó.

Giancarlo Pietri Velutini

Cargar la suerte (2018) hace referencia a prácticas taurinas, pero para el músico representa la fuerza artística con la que presenta sus conciertos por estos días. En todo caso, es el título que le da nombre al decimoquinto trabajo de Calamaro, producción que le acaba de proporcionar cuatro nominaciones al Latin Grammy en las categorías de Álbum del Año, Mejor Álbum Pop/Rock, Grabación del Año y Mejor Canción de Rock, los dos últimos por el tema Verdades afiladas , con el que continuó la velada musical de la noche. Y aprovechó para confesar que desearía ganarse alguna de las estatuillas por primera vez

Acompañado de una banda formidable, integrada por Julián Kanevsky (guitarra), Mariano Dominguez (bajo), Martín Bruhn (batería) y Germán Wiedemer (teclado), Calamaro se paseó por la sobriedad de su cancionero musical agregando piezas como Clonazepán y circo (con versos de I’ve got a feeling de Los Beatles), un primer guiño a su pasado con Los Rodríguez interpretando A los ojos y siguió con Tránsito lento , La parte de adelante , Algún lugar encontraré , Cuarteles de invierno , Las oportunidades y Falso L.V. , creando un clima ascendente

Las pantallas iban proyectando imágenes de personajes de la literatura, el arte, cine, música, referencias a la cultura pop en diferentes etapas que iban encajando en sus canciones

Conversador, de buen humor, jugando a la complicidad cuando habló de inyectarse cosas, contando historias de amores de antaño y de su paso por Chile en diferentes etapas de su carrera, de fútbol… Hasta recordó su primera visita a Santiago en 1972, y los sucesivos shows que allí dio, hasta en la etapa con Charly García.

«Me pidieron que hiciera un Dj Live Session», dijo al levantarse de su silla detrás de los teclados. Se oyó un discurso del Che Guevara, entre loops , para dar paso al tema All you need is pop y entonar unas frases de El Che Guevara de los gays ; al final envió saludos a la comunidad gay, especialmente la de su generación que se abrió paso entre la dictadura.

Siguieron My mafia , Tuyo siempre , Crímenes perfectos , Loco , Corte de huracán , Cuando no estás , Los aviones , El salmón y una emotiva Estadio Azteca , que cambió por Estadio Nacional, haciendo alusión al recinto deportivo chileno. Cuando llegó Los chicos , las pantallas mostraban rostros de Víctor Jara, Violeta Parra, Héctor Lavoe, Carlos Gardel, Sandro y una serie de personalidades musicales fallecidas… Hacia el final del tema el sonido se fusionó con Música ligera de Soda Stereo, mientras la imagen de Gustavo Cerati permanecía fija. Se despidió.

Esa salida, obvia, pedida por el público y necesaria para crear el clímax del concierto, vino de la mano de dos revisiones del legado Los Rodríguez: Milonga del marinero y el capitán y Sin documentos , con versos de Rosa, Rosa , de Sandro. La esperada Paloma cerró el círculo nostálgico que culminó con la célebre Flaca , de comienzo accidentado, pero final conmovedor.

A sus casi 60 años, Andrés Calamaro sigue siendo la figura del rock argentino capaz de mantener la sobriedad musical en escena, una elegancia sonora sobre la base de una banda experimentada que le da peso. Loco, narcótico, a ratos inentendible en sus reflexiones, su fuerza radica en el poder de sus letras, su sabiduría. Es el hombre que vive el rock en sus venas, el mismo que ofreció un show de alta factura ante un recinto rendido a sus pies.

@williampadron

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