| NATALIE CHOQUETTE Y ORQUESTA DE UNINORTE Gran dosis de humor delirante en clave de ópera

Abel Resende

Natalie Choquette vino desde Canadá a ofrecer su show en el marco de la Semana de la Francofonía, el pasado jueves. El espectáculo fue un divertido recorrido musical, en el que ella nos mostró a divas cantantes de ópera de diferentes países, personalidades y actitudes.

Abel Resende

Para lograr esto ella desplegó una gran versatilidad tanto vocal y actoral. Se nota que, además de su talento para el canto, tiene la gracia y la simpatía incorporadas en su ADN. El público rió a carcajadas y la aplaudió de principio a fin

Choquette mostró, por ejemplo, a una diva norteamericana, muy atolondrada y risueña, quien al son de “Summertime” trataba de arreglar problemas de vestuario. La diva francesa, de una energía imparable, llegó después para hacer canciones como “La vie en rose”, “Les parapluies de Cherbourg” y “Barcarolle”. Con esta última hizo reír sin parar a la gente, pues le sacó la partitura al concertino, haciendo que el violinista la siga por el escenario. Terminaron en el piso, él nunca dejando de tocar y siguiendo el juego con mucha gracia

Una tierna pero a la vez dramática diva japonesa hizo después “Red dragonflies” y “Un bel di vedremo”, para llevarse más de los enérgicos aplausos del público.

La diva rusa conjugó un carácter atlético, pues ingresó al son de “Chariots of fire”, para mostrar su destreza física. Con “Kalinka” y “Addio del passato” deslumbró poniéndose literalmente de cabeza y sosteniendo con facilidad las notas más agudas y potentes

Mostró mucha más plasticidad actoral con su diva española, con piezas de la ópera “Carmen”. Ingresó siendo una ancianita, con toda la tonada de una persona adulta, para terminar transformándose en una seductora que bailó con un hombre del público.

Con “Nessun dorma”, la diva italiana puso broche de oro al show, pero el público reclamó un bis, cantado entre tallarines y vino.

Los músicos de la Orquesta de la Universidad del Norte se destacaron por su total sintonía con la premisa, adentrándose a cada clima que las diferentes divas de Choquette imponían.

Fue una grata sorpresa ver a Fabián Vivé actuar el personaje del director exigente, con y sin paciencia, pero al que no le quedaba de otra que estar a merced de sus divas. Fue gracioso, descontracturado y muy natural.

Así brilló la conjunción entre la ópera y el humor, como una válida propuesta para escuchar esta clase de obras desde otra perspectiva

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